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3 posts con flora

Ciprés

Publicado en por biologo

 7700513194_4d30eaf056.jpg  En el pueblo castellano de Santo Domingo de Silos, en el patio del magnífico claustro románico de doble planta y entre monjes, se yergue el famoso ciprés, Cupressus sempervirens L. al que varios escritores han dedicado poemas como este famoso soneto:

 

 

 

“El ciprés de Silos”

 

dedicado a Ángel del Río

 

 

 

“Enhiesto surtidor de sombra y sueño

 

que acongojas el cielo con tu lanza.

 

Chorro que a las estrellas casi alcanza

 

devanado a sí mismo en loco empeño.

 

 

 

Mástil de soledad, prodigio isleño,

 

flecha de fe, saeta de esperanza.

 

Hoy llegó a ti, riberas del Arlanza,

 

peregrina al azar, mi alma sin dueño.

 

 

 

Cuando te vi señero, dulce, firme,

 

qué ansiedades sentí de diluirme

 

y ascender como tú, vuelto en cristales,

 

 

 

como tú, negra torre de arduos filos,

 

ejemplo de delirios verticales,

 

mudo ciprés en el fervor de Silos.”

 

 

 

Gerardo Diego

 

 

 

Esta conífera mediterránea originaria de oriente próximo, es usada preferentemente como ornamental, especialmente en cementerios porque, culturalmente y desde hace muchos siglos, se le asocia un fuerte simbolismo relacionado con la muerte. Tiene también usos en carpintería y ebanistería, medicina, etc.

 

El árbol tiene forma piramidal alargada, las hojas son perennes, verde oscuras, con forma de escama, aplanadas, minúsculas, deprimidas, imbricadas, sin glándulas resiníferas, alineadas en parejas opuestas y decusadas.

 

Florece en invierno, las inflorescencias son masculinas (ovaladas, terminales, solitarias o en grupos) o femeninas (conos axilares solitarios o en grupos) y ambas flores en el mismo árbol.

 

El fruto es leñoso, alargado y ovalado, de color verde al principio pasando al madurar a ser de color gris. Las semillas son conos de forma irregular, pequeños y con ala rudimentaria que maduran al cabo de un año.

 

Se trata de un árbol longevo que vive varios siglos superando fácilmente los 500 años.

 

Actualmente muchos cipreses padecen cancrosis, enfermedad de las cupresáceas causada por los hongos microscópicos Seridium cardinale (Wag.) Sutton et Gibson y Seridium unicorne (Cooke et Ellis) Sutton que pueden llegar a matar el árbol. Comienza como manchas en el follaje que luego se generalizan a toda la copa, con un característico color marrón.

 

Un saludo

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Vegetación psamófila en dunas costeras

Publicado en por biologo

Uña de león

 Las dunas costeras son lugares sumamente interesantes que visitar, lo primero que hay que considerar es el tipo de duna ante el que estamos:


  • En primer lugar lo que nos encontramos es la duna embrionaria. Es la más joven, la salinidad es muy alta, no hay humus, el pH es alcalino y es una zona muy seca por el viento y el fuerte drenaje. La cobertura vegetal es muy pequeña.
  •   Después tenemos la duna primaria, son más altas y están parcialmente cubiertas de vegetación. Entre las dunas primarias y las principales aparecen las depresiones interdunares que son zonas más protegidas del viento y con una vegetación que cubre el suelo acelerando así la creación de humus.
  •   Duna secundaria, se sitúa yendo hacia el interior desde la depresión interdunar, aquí las condiciones para el crecimiento de las plantas son mejores tanto por el pH que es prácticamente neutro como porque al ser una zona más abrigada queda más protegida del viento y del salitre. La diversidad de especies es mayor y ya se observa una fina capa de humus.
  •   Duna terciaria, fijada o muerta, se encuentra tras la duna secundaria, la salinidad es normal, es más térmica porque al estar detrás de las dunas principales está más abrigada y la arena no está tan suelta. A menudo completamente cubierta de arbustos en la zona más cercana al mar y bosque como vegetación clímax de las zonas de clima templado. En la mayoría de los sistemas dunares de las zonas templadas, la vegetación de las dunas fijadas está controlada por los usos humanos, y raramente se encuentra la vegetación natural. Es frecuente la utilización de estas dunas como pastos o para plantaciones forestales. Estas dunas terciarias son un eslabón intermedio con la post-duna y es en ellas en donde finaliza la psammoserie.

 

Como vemos la vegetación psamófila constituye un elemento estabilizador del medio y del paisaje actuando estas plantas como pioneras en este medio tan difícil en el que constituyen numerosas asociaciones fitosociológicas que es preciso conservar. Proporcionan además sustento a pequeños gasterópodos terrestres, hormigas, aves, etc.
Mucho se comenta siempre sobre la aparición de las llamadas especies alóctonas invasoras como la uña de león, Carpobrotus edulis L. que puede verse en floración en la fotografía que ilustra la entrada, la yerba de la Pampa, Cortaderia selloana (Schult. & Schult.f.) Asch. & Graebn., la espartina, Spartina versicolor Fabre, etc., pero comparativamente al daño causado, y sin quitarle importancia a este problema, resulta aún más fundamental proteger el litoral de las agresiones humanas, ya sean agrícolas, ganaderas, turísticas o simplemente urbanísticas que a mi entender son totalmente exterminadoras, por ejemplo, en un paseo marítimo, por muy bonito que sea todos estamos de acuerdo en que no va a crecer ni el carpobrotus ni la Ononis natrix L. ni la lechetrezna que la parió, Euphorbia paralias L.
Un saludo

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Matorral mediterráneo

Publicado en por biologo

Retama entre los claros de una dehesa

El matorral mediterráneo se encuentra en las cinco regiones con clima mediterráneo. Estas regiones se localizan en torno al mar mediterráneo y a regiones de países próximos, así como en regiones costeras de California, Chile central, Australia(regiones entorno a Perth y Adelaida) y Sudáfrica en la zona de Ciudad del Cabo. Este clima presenta tres variantes: la típica, en regiones próximas a la costa, la continentalizada, con inviernos más fríos y la variante seca en zonas de transición con el desierto. Este clima se caracteriza por veranos muy secos y calurosos, con un régimen pluviométrico irregular a lo largo del año, estando las precipitaciones marcadamente estacionalizadas.
La flora de este bioma se adapta a unos veranos muy duros, algunas plantas acumulan agua, otras desarrollan hojas esclerófilas que tienen un tejido llamado esclerénquima que permite que la planta apenas pierda agua por las hojas que además son comparativamente pequeñas para reducir aún más la transpiración. Este tipo de adaptaciones morfológicas unidas a adaptaciones fisiológicas hacen que la pérdida de agua por transpiración esté reducida al mínimo, por ejemplo, en verano muchas especies, al mediodía, cuando el calor se hace insoportable, cierran sus estomas y reducen su actividad fotosintética al mínimo.
Una de las formaciones vegetales más comunes en este bioma es el matorral mediterráneo. En los matorrales las especies arbóreas no suelen crecer mucho mostrando un aspecto arbustivo, pero la sombra que aporta una pequeña encina no es nada desdeñable cuando tenemos que protegernos del sol siendo muy beneficiosa para proteger a las nuevas plantitas que nacen debajo. Entre estos arbustos dispersos como la encina o el oxicedro vemos crecer otros de menor tamaño como jaras o retamas y pequeñas plantas como el cantueso. El matorral presenta escasa área foliar y mayor proporción de partes leñosas en tallos y troncos. Estas formaciones se encuentran en muchas sierras. A veces, se observa que el matorral ha ocupado partes más bajas en las que se ha perdido el bosque mediterráneo por la actividad ganadera o por los fuegos que de modo natural se dan en estos ecosistemas. Otras veces es el suelo el que determina un clímax de matorral como ocurre en muchos pedregales en los que a un suelo poco estable se le une una falta real de suelo por la afloración de roca. El matorral protege el suelo contra la erosión y es el hábitat de mucha fauna, en este sentido no es muy diferente del bosque. A veces el matorral, está dominado por una planta, en ese caso es llamado según la especie dominante: jaral, brezal, etc.

Valor económico y protección 

Tiene un valor económico apreciable ya que además de servir de alimento para el ganado, proporciona plantas aromáticas, como la retama de la foto, el cantueso, el tomillo, etc. y también algunas plantas medicinales como la manzanilla, también son muy buenos para la apicultura, favorecida por la floración escalonada en el tiempo de los diferentes arbustos. Con una gestión adecuada también puede destinarse a la actividad cinegética. Bien aprovechado el matorral puede ser un apoyo para pequeñas economías rurales, siendo este un motivo más para protegerlo y conservarlo.
  En nuestro afán proteccionista debemos comentar que la actividad humana está siendo especialmente destructiva salvo en parajes protegidos. La falta de sensibilidad y la ignorancia humana que califica a estos ricos ecosistemas de secarrales desiertos tiene bastante culpa. Ese falso calificativo no sirve de excusa para la destrucción interesada de los matorrales, ni para la especulación urbanística ni para el abuso de ciertas formas de ganadería y agricultura que están acabando con esta maravilla de la creación.
  Un saludo

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