Matorral mediterráneo

Publicado en por biologo

Retama entre los claros de una dehesa

El matorral mediterráneo se encuentra en las cinco regiones con clima mediterráneo. Estas regiones se localizan en torno al mar mediterráneo y a regiones de países próximos, así como en regiones costeras de California, Chile central, Australia(regiones entorno a Perth y Adelaida) y Sudáfrica en la zona de Ciudad del Cabo. Este clima presenta tres variantes: la típica, en regiones próximas a la costa, la continentalizada, con inviernos más fríos y la variante seca en zonas de transición con el desierto. Este clima se caracteriza por veranos muy secos y calurosos, con un régimen pluviométrico irregular a lo largo del año, estando las precipitaciones marcadamente estacionalizadas.
La flora de este bioma se adapta a unos veranos muy duros, algunas plantas acumulan agua, otras desarrollan hojas esclerófilas que tienen un tejido llamado esclerénquima que permite que la planta apenas pierda agua por las hojas que además son comparativamente pequeñas para reducir aún más la transpiración. Este tipo de adaptaciones morfológicas unidas a adaptaciones fisiológicas hacen que la pérdida de agua por transpiración esté reducida al mínimo, por ejemplo, en verano muchas especies, al mediodía, cuando el calor se hace insoportable, cierran sus estomas y reducen su actividad fotosintética al mínimo.
Una de las formaciones vegetales más comunes en este bioma es el matorral mediterráneo. En los matorrales las especies arbóreas no suelen crecer mucho mostrando un aspecto arbustivo, pero la sombra que aporta una pequeña encina no es nada desdeñable cuando tenemos que protegernos del sol siendo muy beneficiosa para proteger a las nuevas plantitas que nacen debajo. Entre estos arbustos dispersos como la encina o el oxicedro vemos crecer otros de menor tamaño como jaras o retamas y pequeñas plantas como el cantueso. El matorral presenta escasa área foliar y mayor proporción de partes leñosas en tallos y troncos. Estas formaciones se encuentran en muchas sierras. A veces, se observa que el matorral ha ocupado partes más bajas en las que se ha perdido el bosque mediterráneo por la actividad ganadera o por los fuegos que de modo natural se dan en estos ecosistemas. Otras veces es el suelo el que determina un clímax de matorral como ocurre en muchos pedregales en los que a un suelo poco estable se le une una falta real de suelo por la afloración de roca. El matorral protege el suelo contra la erosión y es el hábitat de mucha fauna, en este sentido no es muy diferente del bosque. A veces el matorral, está dominado por una planta, en ese caso es llamado según la especie dominante: jaral, brezal, etc.

Valor económico y protección 

Tiene un valor económico apreciable ya que además de servir de alimento para el ganado, proporciona plantas aromáticas, como la retama de la foto, el cantueso, el tomillo, etc. y también algunas plantas medicinales como la manzanilla, también son muy buenos para la apicultura, favorecida por la floración escalonada en el tiempo de los diferentes arbustos. Con una gestión adecuada también puede destinarse a la actividad cinegética. Bien aprovechado el matorral puede ser un apoyo para pequeñas economías rurales, siendo este un motivo más para protegerlo y conservarlo.
  En nuestro afán proteccionista debemos comentar que la actividad humana está siendo especialmente destructiva salvo en parajes protegidos. La falta de sensibilidad y la ignorancia humana que califica a estos ricos ecosistemas de secarrales desiertos tiene bastante culpa. Ese falso calificativo no sirve de excusa para la destrucción interesada de los matorrales, ni para la especulación urbanística ni para el abuso de ciertas formas de ganadería y agricultura que están acabando con esta maravilla de la creación.
  Un saludo

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